sábado, 13 de junio de 2009

Hay esperanza...

Estos meses han sido intensos, el trabajo en la universidad y la investigación de campo que hacemos sobre espacios públicos, nos ha llevado a lugares isospechados en el Centro Histórico de San Salvador (lugar dónde hacemos nuestros proyectos).

Parece que cada vez más el tema del Espacio Público está tomando fuerza en nuestro contexto. Es un trabajo lento, muchas veces incomprendido, pero que en nuestro diario vivir reconocemos como faltante. Algo le hace falta a nuestra vida cotidiana en nuestra ciudad... vivimos una cultura del encierro: encerrados en nuestras casas, encerrados en nuestros autos para desplazarnos de un lugar de encierro a otro: de la casa (cárcel) a las casas (cárceles) de nuestros amigos o familiares, al centro comercial (gran cárcel), a las ventas de comida rápida, etc. Expresiones como: vamos a caminar, salgamos al parque, vamos a dar una vuelta en bicicleta, son prácticamente inexistentes. Incluso nos irritan aquellos 'abusivos' que intentan sublevarse a la supremacía del vehículo en sus bicicletas, o que se atreven a ir a caminar.

Pero en medio de nuestras falsas ideas sobre la calle y los lugares de encuentro con nuestros colegas ciudadanos, encontramos estampas que nos dan ánimo y nos impulsan a soñar con una ciudad diferente... he aquí algunas de las que hemos encontrado en el Centro Histórico.




Las tres de la tarde es un buen momento para hacer una pausa y sentarse en las gradas de la entrada principal del Calvario... platicar con los amigos, ver pasar gente, tomarse un café... además de aprevechar la sombra que provee este precioso edificio.










Esta pequeña placita es lo que queda de la que fuera en algún momento la Plaza 14 de Julio. Es un pequeño vestíbulo en medio de todos los puestos de pequeños comercios que se han ubicado en la Plaza... pero este rincón es el lugar preferido de juegos de los hijos de las vendedoras; protegidos del caos externos, bajo la atenta mirada de sus madres, tienen un pequeño espacio donde correr, reír, jugar...
















A veces es necesario pensar que pueden existir Espacios Públicos en lugares curiosos como los cementerios. El cementerio de Los Ilustres es un rincón mágico en nuestra ciudad. Tristemente abandonado en muchos casos, se esfuerza por mantener 'vivos' a sus 'usuarios' a través de sus tumbas embellecidas por diversas ornamentaciones.



Es un gran parque en medio de nuestra ciudad, un museo con bellas esculturas, maravillosos mausoleos, e historias enterradas en el recuerdo de sus 'Ilustres'... ¿Podemos utilizarlo también los vivos?













Entre los lugares insólitos (y con enorme potencial), están las terrazas... las vistas son fantásticas, el ambiente es diferente, y están allí pidiéndo que hagamos algo con ellas...